lunes, 24 de noviembre de 2014

Vida práctica



 «Dios había enseñado los secretos de la filosofía natural y de la verdadera religión a algunos elegidos. Con el paso del tiempo, este conocimiento se perdió, aunque sería redescubierto parcialmente e incorporado a las fábulas y las fórmulas mágicas, para de esa manera sustraerlo a los profanos; ahora, en los tiempos modernos, podría ser recuperado de nuevo por medio de la experiencia».
Betty Jo Teeter Dobbs (1930 – 1994)

En estos comienzos de planificación, de puesta en orden y focalización de objetivos para reconducir nuestra visión vital hacia el centro armonizado que pretendemos, no podemos olvidar que estamos iniciando una exploración muy particular llena de obstáculos internos y externos.
La mayoría de las propuestas místicas tradicionales nos proponen desarrollar la capacidad de desconexión con las corrientes mayoritarias. Definir nuestro camino particular en relación a nosotros y sobre el contexto no nos obliga necesariamente a comulgar con ningún elemento público que nos aparte de nuestro camino personal.
La sociedad está repleta de propuestas desequilibrantes, desde el teléfono móvil con su incesante llamada de atención hasta las modernas redes sociales que nos llevan a un declive de nuestra voluntad para que dejemos progresivamente de prestar atención al foco real de nuestra existencia.
Estos elementos inevitables son vitales ya para el desarrollo de cualquier actividad social pública en tanto una gran parte de la sociedad opera en base a ellos. Nosotros no pretendemos aislarnos, más bien ajustar el enfoque para que estos extractores del presente no nos arrastren lejos de nuestra conciencia real del instante continuo.
Es el momento, dentro de nuestra actividad de exploración, de buscar elementos que nos ayuden a fijar nuestros patrones, que nos permitan unificar nuestra actividad interna aplicando protocolos de actividad, afines a esta filosofía, que refuercen nuestra voluntad, nos ayuden a clarificar nuestra mente y a organizar de forma efectiva el flujo de nuestras energías más profundas.
Actividades como el Yoga, la meditación, el Qi Gong o el Taijiquan, nos pueden ser de gran ayuda para consolidar nuestra unión cuerpo/mente en un cuerpo de prácticas psicofísicas que nos acerque a estos fundamentos sensitivos del instante.
Respirar, movernos, sentir y escuchar nuestro interior no siempre es fácil cuando estamos inmersos en la vorágine contaminante de una masa que se deja arrastrar por aquellos cuyos egos reposan en la conciencia dirigente de quienes se creen más que otros.
No nos referimos a los grandes hombres que nos han transmitido tanto sobre el sentido de nuestra búsqueda, nos referimos a los que deciden las tendencias globales, desarrollan las estrategias para implantarlas evaluando y midiendo el impacto de sus procesos para afinarlos todo lo que se pueda guiando a esa masa, a veces irresponsable, a veces inculta, a veces cómoda, a veces inconsciente, hacia el páramo que a ellos más les interese.
Esta inercia no es fácil de superar ya que no pretendemos auto extirparnos de la sociedad, tan solo seguir nuestro camino sin que nada lo contamine. Para ello, para limpiar asiduamente, regenerar y armonizar nuestras energías sutiles, puede ser de gran ayuda asistir regularmente a este tipo de actividades de unificación y equilibrio que hemos mencionado antes. En estos espacios también conseguimos encontrar a personas de búsquedas similares y energías no tan contrarias a las propuestas interiores que buscamos.
Aprender en estos espacios y practicar en el ámbito de nuestros hogares aquellas propuestas de equilibrio, relajación, comprensión, delicadeza, escucha interior, respiración y movilidad puede aportar a nuestros lugares de reposo un aliciente más para estar en ellos y disfrutar del instante.
Las propuestas dadas por los místicos han sido muchas a lo largo de la historia. El enfoque de su aprendizaje y práctica radica fundamentalmente en una conciencia clara de que nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro espíritu son una manifestación constante y unificada de nuestro Ser en un universo inmediato. Es importante no perderse en las miles de ofertas tradicionales y modernas existentes en esta dirección.
Nuestro consejo es elegir la que más nos atraiga, buscar el lugar más próximo y cómodo para realizarla siempre que cuente con una bagaje histórico comprobable y un profesorado debidamente cualificado y coherente con su mensaje. Centrarse en desarrollar el hábito de asistencia a las sesiones y, poco a poco, desarrollar la autonomía suficiente para poder trasladar lo aprendido a nuestra práctica solitaria personal nos permitirá disfrutar, cada vez más, de las experiencias que nos proporcionen.
Sin tiempos, sin expectativas, sin objetivos definidos en plazos que siempre suelen ser injustos con los acontecimientos mundanos. Aplicando nuestro desapego más directo, pero a la vez desarrollando el sentimiento de utilidad que lo aprendido tiene para nuestra actividad interior.
Mejorará nuestra salud, nuestra tranquilidad y nuestra capacidad de conectar con lo más profundo de un Ser que necesita manifestarse en cada acto de nuestra existencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.